Mes: diciembre 2016

IPLV: el invitado no esperado en la lactancia materna. Parte 2: Recomendaciones en la alimentación

Continúo con la segunda parte del texto, recuerdo que originalmente fue escrito en el año 2013 y que aunque las recomendaciones siguen siendo las mismas, a fecha de hoy hay mucha más información al respecto y los pediatras y profesionales sanitarios están más atentos a este tipo de casos.

fruits-82524_640“Esperaba escribir esta segunda parte desde hace mucho tiempo, pero esto de creerme súper mamá de dos hijos, que trabaja fuera de casa y encima con ínfulas de bloguera es lo que tiene.

Como todo, mis recomendaciones son desde mi experiencia personal y dirigidas a madres lactantes con hijos intolerantes o alérgicos, pero al fin y al cabo, la dieta sin proteína de la vaca también puede adaptarse a bebés que ya empiezan con la alimentación complementaria.

En el post anterior comentaba la solución rápida que nos dan los pediatras, la de un biberón de leche de arroz neofilizada. Pero si una como madre, se lo piensa bien, la opción de la dieta (no de adelgazamiento que más quisiéramos algunas) sin iplv es una ventaja porque al fin y al cabo, cuando el bebé supere la etapa recomendada de lactancia exclusiva y empiece con la alimentación complementaria, el camino ya está hecho. La equivocación es mínima ya que hemos servido de filtro respecto a los alimentos aptos y los no aptos.

Los síntomas de reacción del cuerpo frente a las intolerancias alimentarias son diversas y graduales, hay muchas madres que sólo con dejar de tomar leche, sus bebés ya superan los síntomas. Yo recomiendo dejarlo todo todito, trazas incluidas y luego, cuando nuestro bebé esté estupendo, pues ir probando, o quizá, mejor no arriesgarse por un tiempo. Nuestro pediatra nos recomendó 3 meses asintomático (sin molestias, vómitos, etc) y probar nuevamente con ternera cocinada y en nuestro caso no funcionó, se puso muy malito con la prueba. Ahora estamos esperando a los 12 meses para volver a recibir indicaciones y estoy segura que esta vez será la vencida.

Para empezar, tenemos que iniciar un proceso de aprendizaje intenso, saber que es una traza, identificar en un etiquetado los aditivos, conservantes, espesantes y un largo etcétera de añadidos a los alimentos que aunque por ley, deberían ir en el etiquetado, hay como siempre, un camino corto para saltárselo y amargarle el día a un bebé alérgico.

Si podemos ponernos a buscar un poquito más de información para familiarizarnos con el tema, existe una resolución de etiquetado de productos alimentarios envasados en la página del gobierno español de aecosan (Agencia Española de Consumo, seguridad alimentaria y nutrición http://www.aecosan.msssi.gob.es/) donde podemos ponernos en la onda de esto de la alimentación, que hasta ahora, era algo irrelevante, y que a partir de ahora se convierte en una parte importante de nuestras vidas.

¿Y por qué es bueno saber todo esto? Pues porque a partir de ahora tenemos que leer todos los ingredientes de los alimentos. Antes íbamos y comprábamos el bacon que más nos gustaba y si estaba bien de precio, al carrito de la compra. Bien, si nos paramos a leer la lista de ingredientes, la mayoría contiene leche, leche en polvo, ácido láctico, lactosa y un largo etcétera de “cositas” no aptas que luego detallaré.

Lo que no hay que comer: Leche y derivados lácteos, Yogurth, mantequilla, flanes, cuajada, nata o crema de leche, leche condensada, suero y quesos, ni si quiera de cabra o de oveja ya que la proteína es similar.

Carne de ternera, buey, vaca o pariente similar bovino. Carnes frías o embutidos, ya que contienen conservantes para mejorar el aspecto y el color.

Alimentos que contienen leche como tartas, cocas, panes, donuts, galletas y demás panadería o bollería industrial prefabricada que en su etiquetado no ponga bien claro “sin lactosa” o “sin proteína de la vaca”. Productos alimentarios congelados o precocinados, ya que suelen llevar leche, conservantes y espesantes. Cereales de caja y papillas para bebés.

Yo cuando empecé me puse en mi smarthphone una aplicación para ponerme una nota de esas amarillitas o post-its con lo que hay que evitar cuando leamos etiquetas: sueros lácticos, proteínas lácteas, caseinatos, lactoalbúmina, lactosa y leche en polvo y aditivos como los siguientes:

H-4511 Caseinato Cálcico
H-4512 Caseinato Sódico
H-4513 Caseinato Potásico.
E-101 Riboflavina o lactoflavina
E-270 Ácido Láctico (Hay de origen sintético pero no es usual que lo pongan)
E-325 Lactato Sódico
E-326 Lactato Potásico
E-327 Lactato Cálcico
E-966 Lactitol
E-472b Esteres Lácticos de mono y diglicéridos grasos.
E-481 Estearoil-2-Lactato sódico
E-482 Estearoil-2-Lactato cálcilo

No hay que llevarse las manos a la cabeza pensando “¿y ahora qué como?”. Tranquilidad, y como dijo el Chavo del 8 “que no panda el cúnico”, se puede comer muy bien teniendo en cuenta unos parámetros de búsqueda, que las primeras semanas serán aburridos y agotadores, pero a partir de la tercera semana más o menos, ya se tiene la lista del mercado habitual y los “remplazos” oportunos.

Las grandes superficies últimamente son nuestros mejores aliados, porque disponen de una extensa gama de productos envasados y cortados o fraccionados con etiquetados decentes donde se mencionan según la ley, en orden de aparición, de mayor a menor proporción, la lista de ingredientes y aditivos que puede contener lo que nos estamos llevando al estómago. Yo lo reenvasado no lo recomiendo, porque se pierde la trazabilidad o el origen del producto y no es seguro.

Hagámonos amigos de los teléfonos de atención al consumidor o de atención al cliente. Son muy amables y te responden a las dudas generalmente. Si no saben responder, hasta te piden el número de teléfono y cordialmente te devuelven la llamada o te mandan un email con listados de productos e ingredientes de sus artículos. Doy fe de que a mi me ha pasado en numerosas ocasiones y en diferentes establecimientos.

Y obvio, volvamos a lo natural, a la cocina tradicional, horneemos nuestros bizcochos, panes y pizzas (sin queso por supuesto). Hagámos nuestros postres, eliminemos la comida precocinada y congelada y comamos productos frescos y comida casera.

Siguiente paso, buscar una panadería tradicional y de confianza y preguntar al panadero si lo que hacen es de verdad hecho o si lo compran precocinado y solo lo hornean (es que esto está muy de moda últimamente). Si la panadería es de verdad, de la buena, pueden indicarte qué pan es apto, ya que por ejemplo, la baguette o pan francés se hace sólo con harina, aceite de oliva, sal y levadura. Hay panes de sandwich que se hacen con aceites o margarinas vegetales y obviamente tortas y postres que no llevan leche ni mantequilla. Lo del pan es fácil, pero si no encuentras las tartas y postres, yo tengo un par de recetas en mi haber de tartas caseras aptas y rápidas de hacer, 5 minutos, al horno y a disfrutar.

Respecto a la carne, la primera frase al respecto es: ¡que viva el cerdo! Eso sí, hay que tener mucho ojo porque la carne porcina contiene mucha más grasa que la bovina, y por supuesto, nuestras maravillosas caderas lo pueden notar. La carne de cerdo, cordero, conejo, pollo o cualquier ave, preferiblemente envasada y cortada o fraccionada, ya que las grandes empacadoras utilizan máquinas que cortan y separan mecánicamente los productos y nos evitamos el riesgo de las trazas, es decir, de que un producto se contamine por el hecho de haber sido cortado con un cuchillo untado, o sobre una tabla que no estaba muy limpia.

Ahora bien, si tienes la suerte de no vivir en una gran ciudad y vas a comprar la carne directamente al carnicero, le cuentas lo que te pasa y ellos tienen la precaución de no mezclar y limpiar bien las tablas y los utensilios de corte. Y si tienes más suerte aún y tu abuela mata la gallina, la codorniz o el conejo y literalmente de la granja a la mesa, pues mejor aún.

Si el queso no te gustaba eres afortunada. Yo me enloquezco por el queso, cuento los días hasta que Martín haga la sensibilización para poder volver a comerlo. A continuación, busqué una tienda de alimentación alternativa, donde suelen tener productos para personas veganas y vegetarianas. Allí encontré sobre todo, productos de soja y tofú para las pizzas, los sandwich y alternativas a los quesos de untar, y aprendí a usar los frutos secos triturados como la almendra o el anacardo como remplazo del queso en polvo. Y respecto al chocolate, que es otro de mis puntos débiles, también hay chocolates provenientes totalmente de productos vegetales, o chocolate sin leche que son 70% cacao… y mientras tanto, como cantó Gloria Gaynor, will survive… Sobreviviré.

Y por último, cuidado con los medicamentos, todos usan excipientes, que son añadidos para darle color, endulzar, espesar o dar consistencia o la presencia adecuada. Los prospectos suelen poner el medicamento principal y aclara el uso de excipientes. Pero hay que leer un poco más hasta encontrar cuales son esos excipientes. La lactosa es la reina en orden de aparición. La lactosa es un azúcar, pero proviene de la vaca, y nadie asegura que en el proceso de extracción se halla aislado la proteína por completo, por lo que, tanto la asociación española de pediatría, como las asociaciones de padres de niños con alergias alimentarias recomiendan evitar, por si las moscas. En muchas páginas web españolas, se puede acceder a información actualizada y está bien clasificada y fácil de encontrar.

Esto es más largo que un día sin pan como dice mi suegra, así que si surge alguna duda al respecto hay que consultar, meterse en foros e informarse. Y si quieren ir por el camino fácil, pues envíenme un mensajito y estaré encantada de ayudar y responder a preguntas. Si quieres contarnos tu experiencia y hacer tu aportación en beneficio de nuestros chiquitines, me alegraría contar con ellas.”    

Taller de crianza con Sara Jort

14666237_10153833067976976_5897624499357675466_nEl sábado fue un día bonito. Desde Lligam organizamos un taller de crianza con Sara Jort, reconocida psicóloga perinatal. Cuando lo lanzamos hace unos meses se llenó en apenas diez días. El sábado éramos 30 personas criando reunidas, hablando, compartiendo situaciones de nuestras vidas diarias de crianza.. Sara nos dió pautas buenísimas, útiles, para intentar evitar conflictos y para que la crianza sea más fluida, más suave, para entender determinadas situaciones y comportamientos. Para mirar a nuestros hijos con ojos de niño. (más…)

IPLV: el invitado no esperado en la lactancia materna. Parte 1 : Observación y diagnóstico.

La siguiente publicación fué un texto escrito originalmente para mi blog personal en el año 2013, pero que rescato debido a la sensación de deriva que provoca en una madre lactante una alergia alimentaria en su hijo. Martín actualmente está a punto de cumplir los 4 años, y a los 14 meses después de un año de dieta exenta de alimentos alérgenos, supero su intolerancia. Sólo enmarcar la valiosa labor de los grupos de madres y padres de hijos alérgicos, que en la actualidad y de manera voluntaria dan información, guían, orientan, recopilan y comparten dicha información, que están prácticamente online para cualquier consulta o duda acerca de las alergias en los niños. Ellos aligeran nuestro camino y me siento orgullosa de muchas mamis que se enfrentan todos los días al reto de amamantar a hijos alergicos y mantenerlos a salvo.

 

street-art-99677_640_0” Últimamente, en muchos foros y grupos de madres que frecuento, leo muchas dudas al respecto del IPLV. Que si mi amiga me dijo, que si el pediatra me dijo, que si mi suegra me dijo… Hay mucha información al rededor de una mamá con un bebé intolerante y muy poca de esa información fluye en favor de la lactancia materna. (más…)