Hoy, día 8 de Marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Es un día muy importante, que no queremos ni debemos dejar pasar, ya que a día de hoy, nuestra asociación está formada íntegramente por mujeres (aunque nos encantaría tener hombres que quisieran unirse). En este día, conmemoramos la presencia, trabajo y el rol de la mujer alrededor del mundo.

Si hay una faceta de la mujer de la que nuestra asociación se nutre, ésta es sin duda la mujer en su faceta de madre, creadora y dadora de vida, compañera y acompañante de sus hijos desde el más absoluto respeto a sus ritmos y sus necesidades, a su naturaleza como niños y a nuestro más puro instinto maternal.

Como cada año, l’Excelentíssim Ajuntament d’Ontinyent, elige entre todas las ontinyentinas, a un grupo de mujeres para honrarlas con el distintivo del Día Internacional de la Mujer.
Hace unos días, se hacían públicos los nombres de las mujeres elegidas este año para dicho galardón, entre los que estaba Helena Gandia Galbis. Helenaaaa!!!! Wow! Yes! Tooooma ya!!! Nuestra Helena (porque sí, en parte es nuestra, ¡por eso nos sentíamos tan felices!).

Helena es matrona en un centro de salud. Por su consulta han pasado muchísimas madres durante su embarazo, y posteriormente en el puerperio inmediato. Las mujeres que hemos entrado a su consulta, nos hemos encontrado a una mujer sencilla, calmada, profesional, que adora su trabajo y lo transmite a cada instante. En ella podríamos decir que se cumple esa típica frase de que “trabaja por amor al arte”, el arte de ‘matronear’, que más que simplemente un trabajo es una virtud, un don con el que no cuentan todas las matronas de título. Aquí, en La Vall, tenemos la suerte de contar con fantásticas matronas, que ponen a diario su corazón y sus convicciones, pero… Helena es Helena!

Matronear es sintonizar con la mujer, entendiendo el proceso por el que está pasando, sus
inquietudes, sus miedos, sus dudas… y desde sus conocimientos, saberla guiar y acompañar en el proceso con el mayor de los respetos y el amor hacia lo que eso significa. Y esto, bien sabemos nosotras, que Helena lo hace a la perfección. Ha soportado y acompañado nuestros embarazos y nuestros post-partos, ha escuchado nuestras experiencias en el parto (o en el parto frustrado), nos ha ayudado si han aparecido contratiempos en la lactancia y hasta en la crianza, en la conciliación de esta etapa con el trabajo…

En la era en que vivimos, todos estos procesos parecen a veces un poco difusos, los “avances médicos”, el ritmo de vida…, cada vez más, influyen de forma negativa en que las mujeres vivamos la maternidad más alejada de nuestra naturaleza y de nuestros instintos, de nuestra capacidad para hacerlo y además de hacerlo bien.

Helena, como tantas otras madres y matronas, colaboran día a
día, ayudando a las mujeres embarazadas a empoderarse, a vivir su embarazo plenamente, a luchar por un parto respetado en el que sólo ellas deberían ser las protagonistas, sintiendo ese momento como único, irrepetible y maravilloso.

El viernes tuvimos la ocasión de acompañarla en la ceremonia en que le entregaron el galardón, y ¡fue precioso! L@s que la conocemos, sabemos cómo es, y por eso sabemos que es un premio bien merecido desde hace mucho tiempo.

Celebramos que tuviese claro cuál era su vocación, a pesar de las dificultades que seguro tuvo, y nos alegramos que la agencia pública de salud española nos la pusiera en nuestro centro de salud, porque sin duda, nos ha aportado a cada una de nosotras, toneladas de cosas buenas que no se pueden decir sólo con palabras, y sólo podemos decirle GRACIAS!